A mediados del siglo pasado un grupo de intelectuales publicó una serie de libros que se convirtieron en fuentes primarias relacionadas con la enseñanza por el arte. Howard Gardner autor de
Inteligencias múltiples; Eliot Eisner en
El ojo ilustrado; Herbert Read con
Imagen e idea y Víktor Lowenfeld en
El desarrollo de la capacidad creadora fueron los visionarios en esta dirección.
En su libro
El Ojo Ilustrado Eisner considera que “el arte es una herramienta educativa que puede cultivar la sensibilidad del hombre, fomentar la cooperación, reducir el egoísmo y, por encima de todo, desarrollar una capacidad general de funcionamiento creativo” . Elliot entiende el arte como un mecanismo de mejoramiento de la convivencia ciudadana, de la participación democrática y de la generación de la creatividad en niños y jóvenes. Para el autor, el arte cumple tres funciones principales: “Una función del arte es ofrecer un sentido de lo visionario en la experiencia humana....Funciona también como un modo de activar nuestra sensibilidad....Una tercera función del arte es su capacidad de vivificar lo concreto” .
Aunque en general se considera que las artes no forman parte del núcleo esencial de la educación, Eisner enfatiza que el arte es un medio muy importante para el desarrollo de los aspectos más sutiles y complejos de la mente. Eisner describe las diversas formas de pensamiento que las artes suscitan, desarrollan y refinan y, las describe como las más útiles para abordar las ambigüedades y las incertidumbres de los currículos formalmente estructurados que se aplican hoy en día en las universidades. Eisner describe distintos enfoques de la enseñanza de las artes examinando cuestiones especialmente espinosas relacionadas con la evaluación del rendimiento en este campo y ofrece una perspectiva fresca e iconoclasta sobre la aportación que las artes pueden realizar a la educación: una nueva visión de sus objetivos y sus medios. Según Eisner, este nuevo punto de vista es especialmente importante hoy en día, en una época en la que nuestra concepción de la práctica y la evaluación de la educación suele estar dominada por las formas más mecanicistas del racionalismo técnico.